Ayer se cumplió el fatídico aniversario de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York. A toda la gente que he preguntado se acuerda en gran medida de lo que estaba haciendo el 11 de septiembre del 2001, yo nunca lo podré olvidar. Estaba preparando la comida, cuando algo me llamó la atención en el televisor que tenía encendido en la cocina, me volví hacia la pantalla y lo primero que pensé_ otra peli americana tipo al Coloso en LLamas_, la vista y el oido me enviaban señales de peligro...no puede ser, tiene que ser una broma de mal gusto. Lo cierto es que me quede tan absolutamente perpleja y con una sola idea... mi hija estaba allí.A partir de ese momento se desencadenaron un montón de acciones, emociones, miedos, lo único que puedo decir es que al final todo se solucionó, mi hija regresó a Barcelona en el primer vuelo que salió de aquel infierno, regresó " tocada" de toda la situación horrible por la que había pasado ella y sus amigos, pero esa es otra historia.
Mi recordatorio va dirigido a esas miles de almas que murieron en el atentado y a todas sus familias.
Ese día fué el principio de muchos cambios en el mundo y en nuestras vidas, algo nuestro quedó en las cenizas de las Torres Gemelas